miércoles, 21 de junio de 2017

Una revisión de #Genius: Einstein (Capítulo 6)

Albert Einstein era un Físico Teórico, es decir, elaboraba teorías y modelos matemáticos para explicar y comprender fenómenos físicos. Él no hacía experimentos como tal en un laboratorio. Sus experimentos eran mentales, de ahí esos ejemplos que él mismo usaba para argumentarse como los rayos y el tren enmovimiento o el ascensor. Demostrar experimentalmente sus teorías era algo muy complejo.

«Mi padre me dijo una vez: la Física no es un oficio. Y tenía razón [… ] y la relatividad general es […] la idea más hermosa que he tenido. La culminación de todos mis sueños y fantasías de joven, de todos los años de estudios, de pelear contra los que dudaban de mí. Quiero que el mundo vea por fin lo que veo yo y se asombre de las maravillas que Dios ha creado».

Para verificar su Teoría de la Relatividad General, Einstein necesitaba un astrónomo. Max Planck le buscó a Erwin Finlay-Freundlich, que trabajaba en el Observatorio de Berlín. Pergeñaron un plan para comprobar si la gravedad curva el espacio y, por lo tanto, la luz. Consistiría en fotografiar un eclipse solar en Crimea ―territorio ruso en aquella época (1913), actualmente disputado entre Rusia y Ucrania― para comprobar la posición de las estrellas con otra fotografía nocturna.

National Geographic.


Ya en Berlín, como miembro de la Academia Prusiana de las Ciencias, Einstein trata de conseguir financiación para la expedición. Entre sus defensores se encuentran Max Planck y Fritz Haber, ambos galardonados con el Nobel de Física y Química, respectivamente, en 1918. Y entre sus detractores, cómo no, Philipp Lenard, Premio Nobel de Física en 1905.

Gracias a la Academia, Einstein consigue 2.000 de los 6.000 marcos necesarios. Su prima, y ahora amante, Elsa, que se mueve como pez en el agua en las altas esferas prusianas, le concierta una cita con el empresario de la industria del acero alemán Gustav Krupp, quien finalmente accede a proporcionarle el resto del dinero. «Me gustan los hombres que defienden sus sueños», concluye Krupp.

Durante el capítulo hacen mención del asesinato del heredero del Imperio Austrohúngaro, el archiduque Francisco Fernando, en un atentado en Sarajevo ―actual capital de Bosnia-Herzegovina, entonces en territorio imperial―. El atentado, que tuvo lugar el 28 de junio de 1914, fue perpetrado por un movimiento conocido como la Mano Negra, cuyo objetivo era la emancipación de Bosnia del Imperio, y supuso el estallido, un mes más tarde, de la Gran Guerra, conocida posteriormente como I Guerra Mundial (1914-1918).

National Geographic.


Tras el fin de la guerra franco-prusiana de 1870, Europa se había dividido principalmente en dos bloques de alianzas. Uno era la Triple Alianza entre Prusia, Austria-Hungría e Italia y el otro, la Triple Entente formada por Francia, Rusia y Gran Bretaña. Austria-Hungría acusó al gobierno de Serbia de conspirar en el atentado de Sarajevo y le declaró la guerra. Y a partir de ahí se produjo una reacción en cadena valiéndose de la naturaleza de las alianzas: Rusia, que era protector de los pueblos eslavos, moviliza su ejército; Alemania, aliada de Austria-Hungría, declara la guerra a Rusia y posteriormente a Francia y así hasta verse involucradas todas las grandes potencias del mundo, menos Estados Unidos, que entró en 1917.

La I Guerra Mundial duró cuatro años, siendo Gustav Krupp quien tuvo el monopolio de la fabricación armamentística en Alemania. Obtuvo grandes beneficios, pero fue duramente criticado al término de la contienda. En el Tratado de Versalles (1919), se prohibió a todas las empresas alemanas a fabricar armas y Krupp reestructuró sus factorías para material pesado agrícola. Esto es controvertido con el Einstein pacifista, que se verá más adelante, aceptando dinero de alguien que fabrica «máquinas de matar».

La declaración de guerra de Alemania a Rusia pilla al equipo del astrónomo Freundlich de camino a Crimea para fotografiar el eclipse solar. Fueron considerados como espías y durante varios días estuvieron internados hasta que fueron liberados en un intercambio de prisioneros. La expedición para demostrar la Teoría de la Relatividad General de Einstein, por lo tanto, fracasó.

National Geographic.


Pero no hay mal que por bien no venga, ya que el matemático croata Vladimir Varićak había encontrado fallos en ella. Mileva había intentado comunicárselo a Einstein, pero ante el trato vejatorio por parte de él se lo oculta. «¿Tanto llegas a odiarme?», le pregunta Einstein, a lo que ella responde «Odio la persona que soy yo por tu culpa». Finalmente, gracias a que la expedición no pudo realizarse, Einstein evitó caer en desgracia y quedar en ridículo en la comunidad científica.

FUENTES

·Acín, A. y Acín, E. (2016). Persiguiendo a Einstein. Materia. Descubrir la ciencia.
·Blanco Laserna, D. (2012). Einstein. El espacio es una cuestión de tiempo. National Geographic.
·Primera Guerra Mundial. La Sociedad de Naciones (2005). En Historia Universal (Las Guerras Mundiales, 214-261). España: El País, Salvat.



*Esta entrada forma parte del especial "Una revisión de Genius: Einstein".
*Todas las imágenes de la serie son extraídas de http://channel.nationalgeographic.com/genius.

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