En el siglo XII, mientras gran parte de Europa vivía bajo la influencia del feudalismo, un científico nacido en Ceuta, Abū ʿAbd Allāh Muḥammad al-Idrīsī, desarrollaba una de las obras cartográficas más influyentes de la historia. Su obra no solo consolidó el conocimiento geográfico de su tiempo, sino que también marcó un hito en la forma de entender el mundo. Hoy, su legado cobra vida en Talavera de la Reina , que le rinde homenaje con un monumento cerámico único. Nacido en el año 1100, Al-Idrisi pertenecía a una familia aristocrática que le permitió estudiar en las grandes capitales intelectuales del mundo islámico , como Córdoba y Bagdad. Su formación combinaba astronomía, botánica, geografía e historia. Este bagaje le permitió convertirse en un puente cultural entre el conocimiento grecorromano, islámico y medieval europeo. En 1138, fue invitado por Roger II, rey normando de Sicilia, a su corte en Palermo. Allí Al-Idrisi trabajó durante más de 15 años en su monumental obra geográfic...