martes, 30 de mayo de 2017

Una revisión de #Genius: Einstein (Capítulo 2)

Si bien en el primer capítulo se mostraba un enfoque amplio desde el punto de vista histórico y cultural de la época, el segundo bien podría tratarse de uno de «Genius»: Mileva Maric, porque básicamente se centra en la figura de esta maltratada y olvidada científica, y en los momentos más íntimos de su relación con Einstein.

Comienza en lo que hoy es Serbia, pero que hasta finalizar la Primera Guerra Mundial (1918) pertenecía al Imperio Austrohúngaro. Aparece una joven Mileva mostrando una gran vocación por las ciencias. En 1891, su padre hace lo posible para que la admitan en una escuela de Zagreb (actual capital de Croacia) solo para chicos. El director de la escuela parece estar burlándose hasta que queda impresionado por el dominio que tiene Mileva sobre electromagnetismo. Ella aparece con una con la obra de Michael Faraday Investigaciones experimentales de electricidad.

Hasta bien entrado el siglo XIX, la electricidad y el magnetismo eran considerados como independientes. Fue el danés Oersted (1777-1851) quien observó que la aguja de una brújula variaba su orientación al pasar corriente por un hilo conductor cercano a ella. Así descubrió que la electricidad y el magnetismo eran manifestaciones de un mismo fenómeno, algo revolucionario para la época.

Pero fue Faraday (1791-1867) quien sentó las bases del electromagnetismo e introdujo los conceptos de campo y líneas de fuerza, esenciales para comprender las interacciones eléctricas y magnéticas. Más tarde, Maxwell (1831-1879) lo plasmó en cuatro ecuaciones.

La generación de electricidad en las centrales eléctricas tiene su origen en las aportaciones de estos dos científicos que marcaron un punto de inflexión en el desarrollo de la ciencia y, por lo tanto, en el de la sociedad, inspirando también al mismísimo Einstein.

El director finalmente la acepta en el colegio, pero tal victoria no dura mucho. Los problemas que se le avecinaban a Mileva no eran solo por su género, sino también por su cojera, ya que había nacido con la articulación de la cadera dislocada. Mientras tanto, sus padres se preocupan de que su discapacidad combinada con su intelecto le impidiera encontrar una pareja. «Tranquila, mamá. No voy a casarme. Voy a ser científica» le dice.

Tras un salto hacia 1897, se ve a una Mileva en edad universitaria como alumna de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (Suiza) y conoce a Albert Einstein. Él trata de impresionarla en clase y en el laboratorio aunque ella rechaza todos sus pasos y le deja clara su postura: «¿Es que intenta cortejarme? […] Yo no vengo a la Universidad a tontear ni para conocer a hombres».

National Geographic.

Poco a poco Einstein la va conquistando y se distrae de sus estudios. Sus exámenes son brillantes, pero falta a clase, no entrega trabajos y muestra muy poca consideración por sus profesores y por la estructura académica. Afirma que «estudia ciencias porque […] quiere descubrir formas nuevas de entender lo que le rodea». Sus profesores lo tachan de perezoso, ofensivo y arrogante, incluso llegan a achacarlo a su condición judía. Weber es el único que lo defiende aduciendo que «es la persona más brillante a la que ha enseñado». Éste le aconseja ser menos excéntrico: «Da usted la impresión de que cree tener las respuestas». A lo que Einstein contesta: «De hecho, es al contrario. Solo tengo preguntas. ¿Y cómo voy a encontrar respuestas sin preguntar?» También le advierte que se mantenga alejado de Mileva, simplemente porque «los eslavos son gente peligrosa».

En aquella época imperaba en Europa central una corriente filosófica desarrollada en el período de la ilustración conocida como Idealismo alemán. Uno de sus máximos exponentes fue Hegel (1770-1831), quien concebía la Historia universal como el desarrollo del espíritu, con el mundo cristiano-germánico como el verdadero “corazón” de Europa, como la verdadera Europa. Los pueblos periféricos, como los eslavos quedaban excluidos de la superioridad europea, de ahí el rechazo hacia ellos. Probablemente esto fuera caldo de cultivo para las ideas nacionalistas que surgieron con fuerza en Europa en el siglo XX.

Evidentemente Einstein hace caso omiso de las advertencias de Weber y continúa cortejando a Mileva. Y todo mientras mantiene su relación con Marie Winteler a quien ve demasiado simplista para mantener discusiones científicas. Al descubrirlo, Mileva se va de Zúrich (Suiza) hacia Heidelberg (Alemania) para asistir como oyente a las clases de Philipp Lenard (Premio Nobel de Física en 1905).

Ya en un nuevo curso escolar aparece Einstein por primera vez con su famoso bigote. Echa de menos a Mileva y pasa la mayor parte de su tiempo escribiéndole cartas. Cuando ella decide corresponderle, no lo hace en clave de amor sino que discuten sobre ciencia. Hablan sobre la teoría cinética de los gases, algo que embaucará a Einstein en varios momentos de la serie con el fin de demostrar la existencia de las moléculas.

National Geographic.


La teoría cinética de los gases fue descrita en el siglo XVIII por el matemático Bernouilli (1700-1782) aunque fue olvidada durante mucho tiempo. A mediados del siglo XIX se rescató ya que empezó a extenderse la idea de que la materia estaba compuesta por minúsculas partículas. La teoría dice que estas minúsculas partículas, o moléculas, están en continuo movimiento.

En el caso de un gas, el movimiento es aleatorio y las moléculas colisionan entre sí y contra las paredes del recipiente que lo contiene. En el capítulo asemejan las moléculas de gas a personas que se mueven a gran velocidad en un espacio reducido, tropezando unas con otras. También asemejan la presión a la que es sometido el gas a la frecuencia de esos tropiezos y concluyen que cuanta más gente más presión. Sin embargo, si se aumenta el volumen donde está contenido el gas, habrá menos colisiones y, por lo tanto, menos presión.

Simulación de los choques de partículas de un gas (Wikipedia).


Cuando Lenard informa a Mileva que en Heidelberg no le van a conceder el título por ser mujer, se traslada de nuevo a Zúrich, donde Einstein coincide de nuevo con Einstein. Él se ofrece a ayudarla durante el curso y  todo deriva en un romance: «Estoy locamente enamorado de tu mente», le dice él a ella. Y durante semanas, pasan juntos días y noches, faltando a clase muy a menudo.

El descubrimiento por parte de Mileva de que Einsitein aún no ha dado por finalizada su relación con Marie Winteler hace que entre en cólera y se sienta utilizada por él. Ve cómo ha tirado por la borda el curso mientras alimentaba las inquietudes de Einstein con sus ideas y de nuevo saca a colación la dificultad que supone ser mujer en aquel mundo y que la tomen en serio.

Todo esto tuvo repercusión en los exámenes finales porque Einstein aprobó, pero no Mileva, que se ve obligada a regresar a Serbia totalmente abatida por algo de lo que tanto renegó desde niña.


FUENTES

·Beléndez, A. (2015). Faraday y la teoría electromagnética de la luz. BBVA OpenMind. Sitio web: https://www.bbvaopenmind.com/faraday-y-la-teoria-electromagnetica-de-la-luz.
·Ginzo, A. (2005). En torno a la concepción hegeliana de Europa. In Logos. Anales del Seminario de Metafísica (Vol. 38, pp. 29-61).
·Levine, I. (2004). Fisicoquímica. Volumen I.
·Villatoro, F.R. (2008). Einstein y el fracaso escolar (o sobre la tesis de Einstein). Naukas. La Ciencia de la Mula Francis. Sitio web: http://francis.naukas.com/2008/07/17/einstein-y-el-fracaso-escolar-o-sobre-la-tesis-de-einstein.





*Esta entrada forma parte del especial "Una revisión de Genius: Einstein".
*Todas las imágenes de la serie son extraídas de http://channel.nationalgeographic.com/genius.

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