(Fuente) N o es frecuente que un jugador del equipo contrario salga ovacionado del Santiago Bernabéu. Pero el 19 de noviembre de 2005, fue lo que exactamente sucedió en uno de los Clásicos más memorables de los últimos tiempos (para los azulgranas, claro). Al comienzo del nuevo milenio, el Clásico estaba tomando una nueva dimensión. Inspirado por la llegada de nuevas superestrellas y la mayor facilidad de televisar los partidos incluso en territorios recónditos, la rivalidad entre estos dos equipos había adquirido una mayor importancia mundial. A medida que el poder de las estrellas en el campo continuaba creciendo, también lo hacía el interés de los aficionados de muchos países. Y esa noche de noviembre, atrajo a los ojos del mundo. En aquel momento solo había un punto de diferencia entre ambos en la clasificación. Sin embargo, antes del choque, había una aceptación de que la lucha por el título, una vez más, estaba entre los dos equipos. El primer Clásico de la tempora...