C uando nació Marie Curie ―originalmente como Maria Salomea Skłodowska―, la mayor parte de Polonia estaba controlada por Rusia, y el zar Alejandro II era su rey. En los mapas ni siquiera aparecía la palabra Polonia y el ruso era la lengua oficial. Quinta y última hija de nacionalistas polacos comprometidos, Maria, como cualquier niño durante la década de 1870, no vivía ajena al yugo ruso ni insensible al clima religioso de Varsovia. Sin embargo, efectos trágicos en el seno de su familia pronto haría inclinar la balanza hacia el espíritu lógico y racional. La educación secundaria polaca consistía en aprender ruso, latín y griego, y una vez superados, se podía acceder a la universidad o a las escuelas técnicas superiores del imperio del zar. Pero esto se limitaba a los hombres, a las mujeres ni tan siquiera se les permitía promocionar a estudios superiores. Sólo les quedaba la opción de abandonar el país y conseguir un título en una universidad extranjera.