T odos tenemos fotos. Y con la llegada de la cámara digital, o la incorporación en los teléfonos móviles, nos encontramos tomando instantáneas como si no hubiera un mañana. Millones de píxeles almacenados en algo del tamaño de una uña y las impresiones, disponibles en cuestión de minutos. Pero no siempre fue tan sencillo.