jueves, 27 de octubre de 2016

¡Vivan los momios! #HalloweenRB


Las momias nos suelen evocar la imagen de cuerpos fantasmagóricos, vendados y caminando con los brazos extendidos hacia delante. Nada más lejos de la realidad, la momificación es considerada uno de los procesos más importantes de la antigua civilización egipcia, que se distinguía por la creencia en una existencia después de la muerte. Esta “inmortalidad” se creía dependiente de una conservación del cuerpo lo más realista posible. La momificación fue practicada en Egipto durante cerca de 3500 años, desde el Imperio Antiguo (2600 aC)  hasta después de la conquista árabe, en el siglo VII dC.


El proceso de momificación

Según el historiador griego Heródoto, quien pudo observar directamente el proceso, existían tres tipos principales momificación según el poder adquisitivo del fallecido o de su familia.

El proceso “más perfecto” constaba de varias etapas y consistía en preservar el cuerpo mediante deshidratación y posterior protección contra bacterias, hongos e insectos. En primer lugar, el cerebro se retiraba licuado por vía nasal haciendo pasar una varilla hasta el cráneo. Los embalsamadores aclaraban entonces el cráneo con ciertos compuestos que despejaban cualquier residuo de tejido cerebral. A continuación, hacían una incisión  en el abdomen con una piedra afilada y sacaban los órganos. Éstos se sometían a un tratamiento de conservación por separado y luego se guardaban en frascos o, en ocasiones, se devolvía al cuerpo. Antes de eso, la cavidad abdominal se enjuagaba con vino de palma y una infusión de hierbas aromáticas trituradas.

El cuerpo era deshidratado cubriéndolo completamente con natrón durante setenta días. Los embalsamadores entonces lavaban el cuerpo de nuevo y lo envolvían con vendas de lino. Los vendajes se cubrían con una sustancia gomosa que actuaban como agente de impermeabilización y antimicrobiano a la vez. En este punto, el cuerpo era devuelto a la familia. Estas momias "perfectas" se colocaban en cajas de madera con forma humana. Para una mayor protección, las personas más ricas eran metidas en sarcófagos de piedra y las colocaban en posición vertical contra la pared.

Dado que este procedimiento era bastante costoso, sólo los ricos se lo podían permitir. Es por eso que hay más momias de faraones y altos cargos que de civiles. Más tarde, el desarrollo de técnicas más baratas hizo que el proceso fuera menos costoso, por lo que muchos más seres queridos y ciudadanos comunes eran momificados.


Imagen 1. Existen momias que aún se conservan en muy buen estado, sobre todo si siguieron el proceso "más perfecto" (Fiessonferrerdgh1e07.blogspot.com). 


El segundo proceso que describe Heródoto era utilizado por personas de clase media o aquellas que deseaban evitar gastos. En este método, se inyectaban en el abdomen aceites vegetales, normalmente de coníferas, con un doble propósito: licuar los órganos internos y desinfectar la cavidad abdominal, evitando así el gasto adicional de conservar los órganos por separado. Un tapón rectal impedía que el aceite se escapara. A continuación, el cuerpo era colocado en natrón durante setenta días, tras lo cual se eliminaba el aceite, ahora con los órganos licuados, drenándolo a través del recto. Con el cuerpo deshidratado, era devuelto a la familia y lo enterraban generalmente en tumbas de tiro.

El tercer método era el menos costoso que los embalsamadores ofrecían. Consistía en limpiar los intestinos con un líquido no identificado inyectado en forma de enema. A continuación, el cuerpo era colocado en natrón durante setenta días y regresaba a la familia. Es evidente que los momificados por este método son los que están más dañados por bacterias, hongos e insectos que los otros.

Las investigaciones modernas están de acuerdo con la descripción de estos tres métodos de momificación y han revelado una imagen razonablemente clara de los materiales utilizados, los cuales no tenían otra función que prevenir los efectos del deterioro causados por microorganismos.

Natrón

El natrón es el nombre mineralógico del carbonato de sodio decahidratado (Na2CO3·10H2O). Se trata de un cristal blanco que actúa como agente secante, ya que es capaz de absorber el agua, en este caso, de los tejidos de los cuerpos. Se aplicaba antes de tratarlos con los aceites, para así prevenir o retrasar el deterioro biológico. Por otra parte, cuando se expone a la humedad, el carbonato aumenta el pH (disminuye la acidez) y crea un ambiente hostil para las bacterias.


Imagen 2. Proceso de deshidratación con natrón
(naturalmenteciencias.wordpress.com
).


Vino de palma

Los antiguos egipcios utilizaban el vino de palma para limpiar las cavidades del cuerpo y los órganos extraídos durante el embalsamamiento. Su contenido en alcohol lo haría una buena sustancia para prevenir el crecimiento bacteriano.

Resina de coníferas

El uso generalizado de aceites vegetales indica que los embalsamadores estaban al tanto de sus propiedades especiales. Estos aceites se secan como resultado de una polimerización espontánea, formando así una red que estabiliza los tejidos.  De esta manera, se forma una barrera físico-química que impide la actividad de los microorganismos. De acuerdo a los argumentos presentados por algunos científicos, la resina utilizada en los pasos finales de la momificación procede de los árboles de coníferas, específicamente los árboles de cedro, enebro y pino.


Imagen 3. Los monoterpenos son los principales componentes de estos aceites esenciales.

Resina mástic

Es una resina amarilla y semitransparente procedente del tronco del lentisco (Pistacia lentiscus). Este material se mantenía bajo los árboles durante varios días hasta que solidifica, que es lo que se utilizaba en la momificación. También es rico en una serie de terpenos específicos con efectos antisépticos y antimicrobianos.

Mirra

La mirra es una resina vegetal procedente de árboles del género Commiphora. Al cortar la corteza de estos árboles rezuma una sustancia gomosa de color amarillo que se endurece y torna a un color marrón rojizo o naranja. Fue comúnmente utilizado para masajear la momia por dentro y por fuera y en ocasiones como agentes aromatizantes. Su olor se debe en gran parte a la presencia de sesquiterpenos, entre los que se incluyen el furaneudesma-1,3-dieno (el mayoritario), y otros terpenoides como cadineno, limoneno o eugenol, utilizados también para matar y repeler plagas ya que son eficaces repelentes de artrópodos.

Betún

La palabra momia deriva del árabe mūmiya, que significa betún, otra de las sustancias usadas en el embalsamamiento de los cuerpos. Cuando los árabes invadieron Egipto en el s. VII siglo dC, descubrieron las tumbas y sus contenidos, y llamaron a los cuerpos mūmiya debido a su apariencia oscura. El betún es una mezcla de hidrocarburos aromáticos policíclicos encontrado de forma natural en ciertas rocas porosas en la región del Mar Muerto. Se utilizaba como conservante en el proceso de momificación.


Imagen 4. Aspecto negruzco que deja el tratamiento con betún.

Otros compuestos

Cera de abejas, plantas del género Cassia, cebollas, líquen y heno eran sustancias usadas comúnmente en el proceso de momificación por sus efectos contra bacterias, hongos e insectos. Todos ellos, junto con los anteriormente expuestos, dejaban el cuerpo totalmente deshidratado para evitar su descomposición.

Conclusión

A pesar del tiempo que ha pasado desde que dejara de practicarse la momificación, hay momias que aún se conservan en muy buen estado. El secreto se encuentra en el conocimiento de los antiguos egipcios científicos (“los momios”) que comprendieron qué causaba la descomposición y cómo detenerla. Si alguna vez estás siendo perseguido por una momia, simplemente ofrécele un poco de agua, es probable que no quiera asustarte, sino que esté un poco deshidratada.


Por Jesús @JGilMunoz 




<<< ¿Hay alguien ahí fuera? Carbono vs Silicio




Este post forma parte del especial "¿Truco o Ciencia?" y participa en la LX Edición del Carnaval de la Química, alojado en el blog Pantomaka.



PARA MÁS INFORMACIÓN...



RECOMENDACIÓN
  • Novela "La novela de la momia" (Théophile Gautier, 1858).


Por cierto, estoy en plena campaña de los Premios Bitácoras 16. ¿Me ayudas con tu voto? ¡Muchas gracias!



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