martes, 25 de octubre de 2016

Patologías vampíricas #HalloweenRB


Indudablemente, los vampiros son una de las criaturas mitológicas más populares, y no solo en tiempos de Halloween. Los podemos encontrar durante todo el año en películas, series, libros, etc. La sed del público por los vampiros parece tan infinita como la sed de éstos por la sangre. Autores modernos como Stephenie Meyer, Anne Rice o Stephen King han aprovechado una rica tradición vampírica que viene de antaño.


La figura del vampiro actual, con su especial combinación de características, es en realidad un invento bastante reciente. El vampiro más famoso, por supuesto, es el Drácula de Bram Stoker. Todas las obras posteriores han sido reinterpretaciones de éste, que fue inspirado en un personaje histórico real, Vlad Tepes (1431-1476). La caracterización de este príncipe valaco como vampiro, como un sádico bebedor de sangre, sin embargo, es un asunto de occidente, ya que en Rumanía es considerado como un héroe nacional que defendió su país y al resto de Europa del avance del Imperio otomano. De hecho, la novela de Stoker estuvo prohibida en Rumanía hasta el año 1992.

Las leyendas de estas criaturas chupadoras de sangre han existido en todo el mundo desde hace miles de años y la mayoría de estudiosos de vampiros se han centrado en indagar en raíces culturales. No hay evidencia científica de casos reales, pero existen patologías que sí lo son y que podrían resultar en una apariencia o comportamiento vampíricos.

Porfiria

Probablemente la teoría con base científica más popular sobre el origen del vampiro es la enfermedad de la porfiria. En realidad es un término que se usa para varias enfermedades causadas por irregularidades en la producción del grupo hemo, fundamental para el transporte de oxígeno por la sangre. Algunas formas de esta afección conducen a la deposición de toxinas en la piel. Las víctimas a menudo son sensibles a la luz debido a que se activan estas toxinas y cuando esto ocurre corroen la piel, causando ampollas y erosiones en labios y encías. Estos factores podrían dar lugar a un aspecto cadavérico, aversión a la luz del sol e incluso colmillos afilados, que asociamos directamente con los vampiros. El trastorno también es capaz de causar convulsiones, trances y alucinaciones que pueden durar días o semanas.  Curiosamente, las personas que sufren de porfiria también tienen intolerancia a alimentos que tienen un alto contenido en azufre como… ¡el ajo!



Imagen 1.
  El grupo hemo es un componente no protéico de la hemoglobina que consiste en un anillo de porfirina y un ión ferroso en el centro.

Pelagra


Hay muchos que piensan que el desarrollo de la en vampiros pudo estar asociado a la pelagra, una enfermedad causada por la falta o absorción inadecuada de la vitamina B3 (niacina). Las víctimas de pelagra son hipersensibles a la luz solar, provocando a menudo piel escamosa. Los síntomas clínicos de la pelagra incluyen insomnio, agresividad y demencia.



Imagen 2. La falta de vitamina B3 o niacina provoca la pelagra. 


La niacina se encuentra en el maíz pero de una forma no disponible para ser absorbido por el organismo. El maíz fue descubierto en el Nuevo Mundo y traído a Europa en el siglo XVI, donde rápidamente se extendió su consumo. Las personas que tenían una dieta basada únicamente en maíz y no lo trataban como lo hacían los consumidores americanos, mediante cocción y cal, no incorporaban niacina a su dieta, provocando pelagra. Su nombre procede de pelle agra (piel agria en italiano), después de que se convirtiera en una enfermedad endémica en el norte de Italia a principios del siglo XVIII.

Catalepsia

Una explicación alternativa interesante es la catalepsia. Esta es una enfermedad del sistema nervioso central que conduce a la rigidez de los músculos y a una disminución de la frecuencia cardíaca y la respiración. Un episodio cataléptico puede durar muchas horas e incluso días, lo que permitiría llevar a creer erróneamente que la víctima había muerto. Hoy en día, los médicos tienen el conocimiento y las herramientas necesarias para determinar con precisión si una persona está viva, pero en el pasado la gente decidía basándose únicamente en la apariencia. Por lo tanto, ya que estos individuos pudieron levantarse “de entre los muertos”, es fácil relacionar el trastorno con la mitología.

Rabia

La rabia es otra de las enfermedades que pudo haber inspirado la leyenda de los vampiros. Existen conexiones entre el vampirismo y tal patología, sobre todo, a finales de la Edad Media en el este de Europa, donde las historias de vampiros se hicieron muy populares. Concrétamente, en Hungría, entre 1721 y 1728, hubo una devastadora epidemia de rabia en perros y lobos que asoló el país.

Los vampiros se comportan de manera muy parecida a personas con rabia. El virus que lo provoca (miembro del género Lyssavirus) ataca al sistema nervioso central, alterando los estados de ánimo y el comportamiento. Las víctimas sufren espasmos musculares que pueden conducir a escupir sangre. El virus también causa insomnio, lo que podría explicar el lado nocturno de la leyenda.


Imagen 3. Micrografía electrónica del virus que causa la rabia (elblogdeabritos.wordpress.com).

Tuberculosis

Otra posible explicación vampírica es la tuberculosis, una enfermedad pulmonar causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis. Se debe a que las víctimas se vuelven muy pálidas y a menudo evitan la luz del sol y tosen sangre. El mito del vampiro también puede haber surgido del hecho de que la tuberculosis se propaga rápida y fácilmente entre las personas. La naturaleza infecciosa de la enfermedad puede haber dado lugar a la creencia de que el vampiro se levanta de entre los muertos para alimentarse de sus seres queridos, haciendo que sufran los mismos síntomas.


Imagen 4. Micrografía electrónica del bacilo de la tuberculosis (elmundo.es).


Un reto

Por supuesto, la ciencia no puede explicar todo sobre el mito de los vampiros. Para algunas características, se requiere un poco de inventiva, lo que en general es algo más entretenido. La fisiología de un vampiro debe tener muchos refinamientos significativos respecto a la de un humano sano. El más evidente está relacionado con el sistema cardiovascular, ya que es único, porque el corazón de un vampiro no late, pero la sangre es vital para ellos.

Os invito a proponer ideas con base científica para el funcionamiento del sistema cardiovascular de los vampiros.

NOTA: He evitado poner fotos de pacientes con las enfermedades descritas debido a que pueden herir la sensibilidad del lector.

Por Jesús @JGilMunoz 



<<< Brujería y ergotismo en Salem




Este post forma parte del especial "¿Truco o Ciencia?" y participa en la LX Edición del Carnaval de la Química, alojado en el blog Pantomaka.



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