lunes, 12 de septiembre de 2016

Reseña de "La medición del mundo"


"La medición del mundo” se publicó en el año 2006 y se asentó en la lista de los libros más vendidos en Alemania, desbancando incluso a los best sellers del momento que venían de la mano de JK Rowling y Dan Brown. Su autor, Daniel Kehlmann (Múnich, 1975) relata la vida de los dos científicos germanos más notables de la Ilustración. Uno viaja por el mundo sin descanso en un esfuerzo por estudiar la diversidad de la naturaleza e incluirla en un cosmos unificado; el otro, rara vez se aleja de casa pero se las arregla para explorar los patrones más profundos del universo.


La novela abre en el año 1828. Ambos científicos, de mediana edad y ya de renombre mundial, están a punto de conocerse en un congreso en Berlín. A partir de ahí, el libro discurre contando la vida de ambos en capítulos alternos en los que comparten una ambición: hacer el mundo medible. La novela está destinada a ayudarnos a ver el mundo a través de una lente diferente porque en aquella época “no era habitual medir las cosas. Tres piedras y tres hojas todavía no eran la misma cantidad, ni quince gramos de guisantes y quince gramos de tierra pesaban lo mismo.”.


Figura 1. Mi libro, bueno, de mi padre :)

Uno de los protagonistas es un exasperado cascarrabias llamado Carl Friedrich Gauss, un genio conocido desde muy joven como el “Príncipe de las Matemáticas". Con tan solo 21 años publicó Disquisitiones arithmeticae (Disquisiciones aritméticas, 1981), un tratado sobre la llamada teoría de números, considerado tan fundamental como los Principia de Newton. Aunque es más comúnmente conocido por la función matemática que lleva su nombre y tiene forma de campana, usada para modelar numerosos fenómenos reales en términos de probabilidad. También hizo grandes descubrimientos en Astronomía y Geodesia.


Figura 2. Carl Frierdich Gauss.

Su contraparte, Alexander von Humboldt (1769-1859), es igualmente brillante, pero está impulsado por su pasión por viajar. Fue un explorador audaz, decidido a buscar, clasificar y medir lo que encontraba a su paso: distancia, altitud, presión atmosférica, temperatura, tiempo, latitud, etc. Para él, “medir es un arte excelso […] una responsabilidad que no podía tomarse a la ligera”. Todo lo plasmó en más de treinta volúmenes en un intento de retratar la Geografía y la Geología. Arrancó el conocimiento de la Tierra a través de la auto-disciplina y de la auto-experimentación e incluso de la auto-inmolación. Sus angustiosos viajes a través de América del Sur son las partes más divertidas de la novela. Impermeable al dolor, experimenta todo con un asombro infantil. Su entusiasmo lo dota de una armadura de ingenuidad que lo protege de los caníbales, de los cocodrilos y hasta de un naufragio.


Figura 3. Alexander von Humboldt.

En torno a esta extraña pareja, Kehlmann construyó una novela maravillosa. Da un amplio crédito a los descubrimientos de sus personajes, pero su tratamiento los humaniza. Pinta a Gauss como irascible y temperamental, a veces rayando la pedantería y el frikismo. Una persona apolítica, ajeno a la maquinación social y constantemente enfadado por las cabezas huecas que lo rodeaban, incluyendo a su propio hijo. El Humboldt de Kehlmann, al igual que el Cándido de Voltaire, es un ingenuo acerca de la codicia, la crueldad y la concupiscencia humanas y está totalmente libre de quejas. Durante la novela, Gauss es consumido por la amargura, mientras que la figura de Humboldt crece, cargándose de honores y ceremonias.

Uno de los encantos del libro es su toque irónico. Se ven a estos grandes hombres a través de los ojos de sus compinches: el sardónico Aimé Bonpland, que acompañó a Humboldt a lo largo de sus aventuras americanas, y el malogrado hijo de Gauss, Eugen, que debe soportar el desprecio de su padre. Además, Kehlmann aplica un ligero estilo surrealista con destellos del realismo mágico de Borges o García Márquez.

En el año 2012 se rodó la película “Midiendo el mundo”, basado en el libro de Kehlmann, y en enero de este mismo año traspasó fronteras y llegó a las pantallas españolas. Una muy buena adaptación que plasma los logros y las excentricidades de estos dos brillantes científicos.


Figura 4. Fotograma de la película "Midiendo el mundo".

Por Jesús @JGilMunoz 


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1 comentario:

  1. Un magnífico resumen del libro y una más que aceptable foto de ambos protagonistas. Quizá en España no tuvo el eco mediático del que gozó en otros países, sobre todo de Europal Central, pero como afirma el entusiasta autor de este artículo es un interesantísimo libro que los amantes de las ciencias y la literatura en general, no deberían dejar de leer.
    Enhorabuena Jesús

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