domingo, 19 de julio de 2015

Cuando la Química burló al nazismo





Los alemanes Max von Laue y James Frank recibieron el premio Nobel de Física en 1914 y 1925, respectivamente. El primero era un claro opositor al régimen nazi y el segundo era judío. Cuando empezó la II Guerra Mundial, estos dos físicos enviaron las medallas conmemorativas de sus premios al laboratorio de Niels Bohr (premio Nobel de Física en 1922), en Copenhague, para que las tuviera a buen recaudo hasta finalizar la contienda. Pero las medallas son de oro y exportar oro desde Alemania era un delito muy grave en aquel momento. Lamentablemente, Dinamarca fue invadida y como el laboratorio de Bohr se había convertido en un refugio para los físicos judíos, seguro que recibía una visita nazi, por lo que había que esconder las medallas, además, en ellas se grababa el nombre del galardonado.

Para evitar la captura y el probable castigo a estos investigadores, el húngaro George de Hevesy (premio Nobel de Química en 1943) optó por el camino de la Química para “esconder” las medallas. Pero el oro, al ser un metal noble, no reacciona con casi nada, añadiendo más dificultad al asunto. Finalmente, de Hevesy optó por disolverlas en agua regia, del latín aqua regia, “agua real”. Una solución descubierta allá por el siglo IX dC, compuesta por ácido nítrico (HNO3) y ácido clorhídrico (HCl) en una proporción 1:3.

El poder disolvente del agua regia procede de las propiedades combinadas de cada ácido. En la primera etapa, el HNO3 actúa como oxidante y lleva al oro desde el estado de oxidación 0 al +3.



Au (s) + 3 NO3- (aq) + 6 H+ (aq) → Au3+ (aq) + 3 NO2 (g) + 3 H2O (l)


Los iones cloruro de del HCl reaccionan con los iones Au3+, formando iones complejos de tetracloruro áurico, estable y soluble.




Au3+ (aq) + 4 Cl- (aq) → AuCl4- (aq)



La disolución anaranjada resultante se vertió en un frasco oscuro y el oro de las medallas pasó desapercibido durante años en el laboratorio de Bohr.





Cuando acabó la II Guerra Mundial, de Hevesy decidió recuperar el oro disuelto precipitándolo, es decir, devolviéndole de nuevo a su estado sólido. Para ello, usó un potente reductor como el dióxido de azufre a partir de sulfito de sodio (Na2SO3 + 2H+ → 2 Na+ + SO2 + H2O).



2 AuCl4- (aq) + 3 SO2 + 6 H2O → 2 Au (s) + 3 SO42- + 8 Cl- + 12 H+



Finalmente, el oro se envió a la Academia Sueca, que fabricó nuevas medallas que fueron devueltas a sus legítimos dueños en el año 1950, en el 50 aniversario de los Premios Nobel.


Este post surge de mi pregunta propuesta para el concurso científico La Ardilla de Oro y además participa en el XLIX Carnaval de la Química.

1 comentario:

  1. Interesante post. Un claro ejemplo de cómo la ciencia al servicio del bien, es una poderosa herramienta capaz de vencer cualquier obstáculo ideado por mentes perversas. Otra vez mi enhorabuena Jesús.

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