jueves, 20 de noviembre de 2014

Carta de mi padre

Algo estaré haciendo bien cuando mi padre piensa esto. Gracias:

Cuando por la mañana, como todos los días, lo he saludado me ha respondido con un escueto: “Aquí estoy empezando a recoger mis cosas”. No me ha preguntado cómo estoy yo, algo que siempre hace con esa alegría tan suya. Se me ha roto el corazón porque  me ha dado a entender muchas cosas: su preocupación, su incertidumbre y sobre todo desilusión.

Mañana será su último día de trabajo, ni él ni el CIB serán ya los mismos porque entre ambos había surgido una relación de simbiosis difícilmente mejorable. pero…. Han sido cuatro años en los que se ha enriquecido como persona, como hombre y sobre todo como ser humano íntegro y eso me consuela y me llena de orgullo.

Conociéndolo sé que muy pronto encontrará trabajo, que volverá con la misma fuerza que le caracteriza y con esa alegría contagiosa que le hace ser amigo de todos, sin excepciones, una característica sólo al alcance de muy pocas personas, de las que quieren sin fisuras y se dejan querer sin condiciones.

Todo esto me duele aún más, si cabe, porque lo he considerado siempre mi alter ego. Son muchas cosas las que nos unen y aunque hemos tenido nuestras diferencias siempre las hemos superados fácilmente, un beso, un abrazo, una mirada cómplice o un simple gesto. Entre nosotros todo ha sido fácil, no podía ser de otra manera porque a mi difícil carácter el siempre ha contrapuesto su mesurado equilibrio, su eterna sonrisa, la cegadora luz de su ojos, su cariño y sobre todo su amor por quienes les rodea y su implicación en lo que hace.

De él me encanta todo, me embelesa aunque es más que probable que no lo sepa su forma de cantar, su contagiosa alegría, sus paradojas, sus contradicciones, su inmensa sinceridad, su sentido de la responsabilidad, su nobleza, la ausencia de doble discurso, el ir siempre por derecho dejando a un lado los falso puritanismos, su constancia, sus ganas de aprender constantemente,… todo. De él me encanta ÉL.

No puedo ni quiero continuar con esta carta, pero Jesús déjame que te diga una cosa nada más. ERES UN ORGULLO PARA NOSOTROS. MUCHAS GRACIAS POR SER ASÍ. TAMBIÉN TÚ DEBES SENTIRTE ORGULLOSO.

TE QUEREMOS CON LOCURA

Barbate, 20 de Noviembre de 2014

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